Esquema de los ritmos de aumento y disminución de tamaño de los mamíferos. / Alistair Evans, David Jones y coautores del estudio. Si se espera lo suficiente y las condiciones son las idóneas, un mamífero del tamaño de un ratón puede crecer hasta alcanzar las dimensiones de un elefante. Hacen falta unos 24 millones de generaciones, sostiene hoy un equipo internacional de biólogos y paleontólogos en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.
Alistair Evans, de la Universidad de Monash (Australia), y sus colaboradores han estudiado cuáles han sido los ritmos de aumento y disminución de tamaño de los mamíferos desde que los dinosaurios se extinguieron, hace unos 65 millones de años. Para ello, han examinado restos de 28 grupos de mamíferos -elefantes, ballenas y primates incluidos- de África, Eurasia y América correspondientes a los últimos 70 millones de años.
Las mediciones revelan que a un animal del tamaño de un conejo le lleva 5 millones de generaciones alcanzar las dimensiones de un elefante, para lo que tiene que multiplicar su masa por 1.000, mientras que a uno como ratón le exige 25 millones de generaciones multiplicar su masa por 100.000.
Sorpresas
Una de las sorpresas ha sido que los mamíferos marinos crecen dos veces más rápido que los terrestres. "Esto probablemente se debe a que es más fácil ser grande en el agua porque te ayuda a soportar el peso", indica Erich Fitzgerald, paleontólogo del Museo Victoria. Multiplicar por mil su masa hasta las dimensiones de una ballena le lleva a un mamífero marino 3 millones de generaciones, poco más del doble que centuplicarla a uno terrestre hasta el tamaño de un elefante.
Pero la mayor sorpresa es que se decrece con mucha más rapidez que se crece: diez veces más rápido. "La gran diferencia de ritmos entre decrecimiento y crecimiento es realmente asombrosa: ¡nunca hubiéramos esperado que ocurriera tan rápido!". Un elefante enano necesita 1,6 millones de generaciones para convertirse en un elefante, mientras que a la inversa solo hacen falta 120.000.
Muchas especies en miniatura de elefantes, hipopótamos y hasta homínidos estaban confinadas en entornos insulares. "¿Qué causó su enanismo? Pudo ser que necesitaran ser más pequeños para sobrevivir en su entorno o quizá escaseaba la comida y, con un menor tamaño, necesitas menos alimento", explica Jessica Theodor, bióloga de la Universidad de Calgary.
Los investigadores han usado como medida las generaciones porque las especies estudiadas tienen muy diferentes esperanzas de vida: mientras que un ratón vive unos 2 años, un elefante puede alcanzar los 80.
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