Un grupo de científicos chinos, británicos y estadounidense ha conseguido, a partir de un fósil excepcionalmente conservado, recrear la canción de amor de un grillo de hace 165 millones, cuando los dinosaurios dominaban la Tierra. Los resultados de esta investigación, que se publican hoy en la revista 'Proceedings of the NationalAcademy of Sciences', implican, según los autores, que nuestro planeta era ya un mundo acústicamente muy rico en el Jurásico medio.
Todo comenzó con el hallazgo de un fósil de grillo por los pealeontólogos chinos Jun-Lie Gu y Dong Ren, de la Universidad de Pekín. La pieza era extraordinaria. Tenía tan bien conservadas las alas que los detalles de las estructuras de fricción eran claramente visibles con un microscopio óptico. Nunca antes se había visto algo igual en un insecto fósil. Su análisis por Michael Engel, experto en la evolución de los insectos de la Universidad de Kansas, estableció que se trataba de una nueva especie, que ha sido bautizada como 'Archaboilus musicus'.
Fernando Montealegre-Zapata y Daniel Robert, especialistas en biomecánica del canto en insectos de la Escuela de Ciencias Biológicas de Bristol, examinaron las estructuras de las alas del animal.Las compararon con las de 59 especies de grillos actuales y determinaron que su canción de amor estaba formada por frecuencias puras y simples.
Llamadas a larga distancia
La morfología de las alas del insecto permitió a Fernando Montealegre-Zapata reconstruir la canción que emitía.A partir de principios biomecánicos descubiertos por él hace años, este científico concluyó que el grillo cantaba en un tono agudo de 6,4kHz y que cada llamada duraba 16 milésimas de segundo. El resultado, que pueden escuchar aquí, es la recreación de la canción más antigua hasta ahora conocida.
Robert destaca que, al igual que para los grillos actuales, para 'A musicus' cantar era «clave para atraer a una pareja. Cantar fuerte y claro anuncia la presencia, ubicación y calidad del cantante, un mensaje que las hembras optan por responder o no. Utilizando un solo tono, la llamada del macho llega más lejos y mejor, y, por tanto, es probable que la serenata cautive a más hembras».El inconveniente es que una llamada así también alerta a los predadores.
«A. musicus' estaba acústicamente adaptado para la comunicación a larga distancia en un entorno ligeramente caótico, como un bosque Jurásico -apunta Montealegre-Zapata-. Hoy en día, todas las especies de grillos que usan llamadas musicales son nocturnas por lo que éstas canciones eran ya en el Jurásico una adaptación a la vida nocturna. Al ser nocturno, probablemente escapaba de depredadores diurnos como 'Archaeoptérix', pero no puede descartarse que mamíferos insectívoros como 'Morganucodon' y 'Dryolestes' escucharan sus llamadas y los cazaran».
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