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PALEONTOLOGÍA

La cabeza del gigante

Los paleontólogos de Fundación Dinópolis han reconstruido el cráneo del mayor dinosaurio de Europa, que habitó en Teruel hace 145 millones de años

Maribel Martínez - 14/05/2012
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La cabeza del gigante Recreación de 'Turiasaurus riodevensis', y la reproducción del cráneo. / CARMELO LÓPEZ. FUNDACIÓN DINÓPOLIS

Hubo un tiempo en que lo que hoy es tierra árida y marrón en la provincia de Teruel era una extensa llanura verde, repleta de vida. Estaba sometida a la influencia de las mareas y surcada por caudalosos ríos que desembocaban en el mar de Tethys, el germen de nuestro Mediterráneo. Fue hace 145 millones de años, cuando el Jurásico llegaba a su fin y el supercontinente Pangea empezaba a dividirse en dos: Laurasia al Norte (Norteamérica, Europa y Asia) y Gondwana al Sur (Sudamérica, África, India, Australia y Antártida).

Los dinosaurios poblaban la Tierra. Grandes y pequeños, carnívoros y herbívoros. En una suerte de vergel, formado alrededor del delta de uno de los ríos que transcurrían por lo que ahora es la población turolense de Riodeva, habitaba una especie gigante, un saurópodo -herbívoro, ovíparo, cuadrúpedo, de largo cuello, enorme cola y cerebro pequeño- de más de 30 metros de largo y 40 toneladas de peso. Es probable que viviera en pequeñas manadas, muy cerca de las aguas que bañaban la zona. Se alimentaba de hojas de árboles, pero no de hierba porque ésta todavía no había aparecido en la superficie terrestre. No estaba solo: junto a él habitaban otros saurópodos más pequeños, varias especies carnívoras y otros animales como tortugas y cocodrilos.

El gigante desapareció. Aún no se sabe cómo, antes del impacto del asteroide que hace 65 millones de años acabó con la vida tal y como era en aquel momento, se desvaneció, y su huella quedó sepultada entre capas de sedimentos de origen marino. Permaneció oculto durante millones de años hasta 2006, cuando paleontólogos españoles publicaron en la revista 'Science' un artículo que le devolvía a la vida y le bautizaba como 'Turiasaurus riodevensis', el lagarto de Turia de Riodeva. Los 70 huesos que en mayo de 2003 el equipo de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis encontró en el yacimiento de Barrihonda-El Húmero lo convertían en «el dinosaurio gigante más grande de Europa y el más completo del mundo», en palabras de Alberto Cobos, paleontólogo de Dinópolis y uno de los firmantes del trabajo.

Una rareza

Hace unas semanas, el gigante europeo recuperó su cabeza. El equipo de la fundación turolense presentó a principios de abril la reconstrucción del cráneo, tras más de dos años de trabajo. Los investigadores han podido concretar algunas características más de la especie. «La morfología del cráneo indica que tenía un espacio muy pequeño para el encéfalo y otro mucho mayor para los dientes, lo que quiere decir que comía mucho y pensaba poco», resalta el director de la insitución, Luis Alcalá.

Fue durante la campaña de 2005 cuando se localizaron una serie de huesos fragmentados alrededor de un conjunto de dientes. Decenas de huesos diseminados en una masa de roca arenosa en una zona que se excavó con «una minuciosidad impresionante», según Alcalá. Y eso que aún no sabían de qué se trataba. «Corríamos el riesgo de que se tratara de unos fragmentos sin demasiado valor». Los resultados han demostrado que la minuciosidad mereció la pena.

Los fósiles se extrajeron en dos 'momias' -carcasas de yeso que envuelven todos los fragmentos para facilitar su traslad- y se llevaron al laboratorio de la fundación para separarlos del sedimento y tratarlos con los métodos de conservación correspondientes. En total, 24 huesos y 7 dientes, que se reprodujeron para no dañar las piezas originales y así poder reconstruir el cráneo, una vez conocida la posición anatómica de cada pieza. Para ello, se realizaron dibujos, modelos informáticos tridimensionales y, finalmente, se reprodujo mediante el modelado manual a su tamaño real. Un proceso muy laborioso, recuerda Alcalá, pero imprescindible para proceder a su estudio, con el paleontólogo Rafael Royo-Torres al frente. «Lo hizo en colaboración con el mayor experto en saurópodos del mundo, Paul Upchurch, de la Universidad de Londres». Fueron tres meses de intenso trabajo que les permitió confirmar que eran fragmentos del cráneo de 'Turiasaurus riodevensis'.

Se trata de una pieza ligera, de 78 centímetros de largo, 50 de alto y 45 de ancho, y con un gran arco nasal. Unas dimensiones muy pequeñas en comparación con las del dinosaurio. «Era así para que no se le tronchara su largo cuello», justifica Royo-Torres. Un hallazgo que Alcalá tilda de «absolutamente excepcional», y no se trata de la exageración de uno de los padres de la criatura. «Los huesos del cráneo son muy frágiles, como láminas de apenas unos milímetros de espesor. Es muy fácil que se destruyan, por lo que son muy difíciles de encontrar. Y son muy valiosos porque dan mucha información sobre las características del dinosaurio». En el mundo, únicamente hay dos cráneos más de un especimen gigante. «Solo se ha podido recuperar el de uno de cada cinco saurópodos que se conocen», apunta Alcalá.

El yacimiento de Barrihonda-El Húmero ha resultado ser un auténtico cofre del tesoro para los paleontólogos de Dinópolis. «Algunos huesos han aparecido articulados, y otros restos, por ejemplo de tortugas, completos. El cráneo acabó enterrado muy rápidamente, y eso hizo que el caudal del río que por allí pasaba no lo acabara arrastrando», relata Royo-Torres. Los científicos dieron con él prácticamente por casualidad: paseando por zonas con la formación y la edad adecuada para localizar, camuflados entre las piedras, restos óseos. «Siempre digo que lo que para la gente del lugar no son más que piedras para los paleontólogos se convierten en huesos de dinosaurios», sentencia Cobos.

¿Otro 'Turiasurus'?

Los paleontólogos han extraído en el yacimiento de Barrihonda-El Húmero el 55% del esqueleto de 'Turiasaurus riodevensis' y, asegura Royo-Torres, todavía hay trabajo para años. Y, muy cerca, se encuentra el yacimiento de San Lorenzo, donde están trabajando desde 2010, aunque desde 2004 se tiene constancia de la existencia de huesos.

El botín que han sacado ya es espectacular: «Un fémur de 1,95 metros de longitud, una tibia, huesos de las patas delanteras, centros vertebrales, vértebras caudales de la cola, bastantes dientes...», enumera Cobos. «Sabemos que pertenece a la familia de 'Turiasaurius', pero aún no hemos determinado la especie». Para eso habrá que esperar. Los restos se están preparando en lel laboratorio para su estudio, y ya tienen más fósiles para añadir a inventario. En la campaña de este año, han localizado más vértebras de la cola y dientes.

No es el único plan futuro de la Fundación. Está previsto que este verano inauguren 'Titania', un nuevo centro satélite precisamente en el hogar de ' Turiasaurus', Riodeva, en el que se expondrán reproducciones de dinosaurios de grandes dimensiones. Allí habrá una reproducción del cráneo del gigante europeo, que certifica que en Teruel todavía hay mucha historia que sacar a la luz.

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