El estudio de la salud del medio marino y su influencia en el bienestar del ser humano serán las prioridades del equipo de investigadores de la Estación Marina de Plentzia (PIE) inaugurada el martes. Las dependencias, ubicadas en el antiguo sanatorio de la villa, comienzan su andadura con un año y medio de retraso respecto a los planes iniciales de la Universidad del País Vasco (UPV), responsable de su explotación como centro de docencia e investigación.
La última adversidad superada con éxito ha sido surtir a los tanques de los que dispone el edificio de 12.000 litros por hora de agua salada, necesarios para asegurar que las pruebas se realizan en condiciones idénticas a las del medio marino. La recogida se ha realizado desde dos pozos ubicados a 10 metros de profundidad junto a la punta del espigón que separa la playa de la ría, y se complicó porque, al parecer, se carecía de la totalidad de los permisos necesarios.
Ahora, el director del PIE, Ionan Marigómez, no oculta su satisfacción al ver «cumplido un sueño» que arrancó en 1990, pero que no despegó hasta hace cinco años, gracias a la colaboración de la UPV con diferentes administraciones. La Diputación financió los 7 millones necesarios para transformar el inmueble de la actual Kutxabank, quien lo cedió merced a un convenio. El papel del Consistorio también fue crucial, ya que facilitó la farragosa tramitación necesaria para reconvertir el edificio de 1923 en un centro de investigación a pie de playa. El proyecto potenciará la actividad docente en el campo de la ciencia ambiental combinándola con la actividad investigadora en el área de la Biología y Biotecnología Marina. Para ello las instalaciones cuentan con piscinas de hasta 50.000 litros de capacidad, que se surtirán de agua marina a diario.
Seguridad biológica
La estación también dispondrá de acuarios para albergar peces e invertebrados, así como un departamento de toxicidad "in vitro" y otro de seguridad biológica. La instalación más importante será un banco de especímenes ambientales cuyo análisis permitirá calibrar los efectos de la polución en el ecosistema acuático.
Además, allí se impartirán másteres y doctorados. El primero, denominado "Marine Enviroment & Resources" (MER), arrancará el segundo cuatrimestre del próximo curso con la participación de una treintena de estudiantes.
Todos los equipamientos, incluida una biblioteca pública que se surtirá de los fondos de la Universidad, se distribuirán en las tres plantas del edificio, de 600 metros cuadrados cada una. Y una veintena de científicos y una treintena de doctorandos trabajarán en el centro, que entre sus objetivos tiene «atraer investigadores de prestigio y estudiantes en formación» para promover las líneas de investigación prioritarias, concluyó Marigómez.
Por Fermín Apezteguia
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