El arte prehistórico, cuyas obras maestras se conservan en cuevas como Altamira y Ekain, en España, y Lascaux y Font de Gaume en Francia, nació unos 10.000 años antes de lo que se suponía hasta ahora, según da a conocer un artículo firmado por especialistas británicos, españoles y portugueses y que ocupa la portada del último número de 'Science'. Es un salto atrás importante que obligará a modificar las tablas cronológicas de los manuales de prehistoria y los libros de divulgación, pero que tiene implicaciones más serias que un simple cambio de fechas: ese retroceso en el tiempo significa que los autores de las primeras pinturas y grabados bien pudieron ser neandertales.
Fechar las pinturas y los grabados de las cavernas es un problema que ha traído de cabeza a los arqueólogos desde el mismo descubrimiento de la primera cavidad decorada, Altamira, en 1879. Hasta la llegada del radiocarbono, se hacía por afinidad estilística: tal caballo o cual bisonte correspondía a tal antigüedad por su parecido con representaciones similares grabadas en piezas pequeñas -el conocido como arte mueble-, enterradas en sus correspondientes estratos arqueológicos ya fechados. Luego, las representaciones se comparaban entre ellas y se definían estilos artísticos que, según se suponía, evolucionaban y se sucedían unos a otros.
La llegada del carbono 14 y la afinación de esta técnica -que es destructiva-, ofreció la oportunidad de fechar algunas de las figuras, pero solo aquellas realizadas con carbón vegetal, pues este método únicamente sirve para datar materia orgánica. Quedaban fuera las pinturas rojas o de otros colores y los grabados. Otras técnicas, como la termoluminiscencia, permiten fechar con no mucha precisión la costra de calcita que en ocasiones cubre las figuras.
Dataciones precisas
Ahora la afinación del método del desequilibrio de series de Uranio, que se usa en estudios paleoclimáticos, permite fechar un abanico de representaciones mucho más amplio y con un grado de precisión insólito a partir de muestras diminutas, de apenas 10 miligramos, que además no son de las propias figuras: las muestras datadas son de la calcita formada por encima y por debajo de los grafismos. Es la técnica que han aplicado los científicos coordinados por el doctor Alistair Pike, de la Universidad de Bristol (Reino Unido) en una cincuentena de pinturas prehistóricas repartidas en once cuevas cántabras y asturianas, entre ellas, algunas declaradas Patrimonio Mundial por la Unesco: Altamira (Santillana del Mar, Cantabria), El Castillo (Puente Viesgo, Cantabria) y Tito Bustillo (Ribadesella, Asturias).
Este proyecto se viene desarrollando desde 2005 con la Universidad de Bristol, y la toma de muestras y las dataciones se llevaron a cabo entre 2007 y 2010. "Ha sido un trabajo metodológico muy importante para la problemática cronológica del arte, pues se trataba de obtener un método no destructivo que trabajase con muestras muy pequeñas y que diese resultados de máxima afinación", explica Marcos García Díez, profesor de prehistoria de la Universidad del País Vasco, miembro del equipo científico que ha realizado la investigación y coautor del artículo de 'Science'. "Se trataba de intentar definir el arte más antiguo, e intentar saber si la exclusividad de los 'sapiens', de los humanos modernos, en cuanto a su autoría era cierta o no".
"Se escogieron pinturas aparentemente más antiguas, que estuvieran cubiertas por una costra de calcita por encima y por debajo", explica García Díez. "El método, que se aplica sobre muestras de la costra y no de la pintura, da la antigüedad de la calcita". Es decir, si una figura está pintada debajo de una capa de calcita de 20.000 años de antigüedad, significa que se pintó antes de esa fecha, que es cuando empezó a formarse esa capa. "Y ese antes pueden ser diez minutos o 10.000 años. Este sistema permite definir límites temporales para cada figura sobre la que se ha trabajado si tienes la fecha de la capa de debajo de la pintura y la de encima".
Resultados sorprendentes
Algunos de los resultados han sido sorprendentes por su antigüedad. "Curiosamente, los más llamativos se han obtenido en cuevas famosas, entre ellas Altamira", comenta García Díez. En esta cavidad la fecha más llamativa ha salido del famoso techo de los bisontes, aunque no pertenece a ninguno de estos, sino a un signo abstracto de color rojo. La costra que lo cubre tiene unos 35.600 años de antigüedad, lo que significa que esa es la edad mínima del dibujo. Esto quiere decir que la cueva se convirtió en el lienzo de los primeros artistas 10.000 años antes de lo supuesto hasta ahora, y que la cueva fue revisitada y pintada numerosas veces en un arco temporal que abarca la friolera de más de 20.000 años.
En El Castillo también se han obtenido dataciones muy llamativas. Así, un gran punto rojo pintado, que forma parte de una hilera de discos similares, tiene una antigüedad mínima de 40.800 años, por lo que se han convertido en las muestras de arte rupestre más antiguas conocidas en Europa, 7.000 años más que el 'récord' anterior ostentado por una pintura de la cueva francesa de Chauvet, "algunas de cuyas figuras fueron fechadas mediante radiocarbono y tienen unos 32.000 años", como recuerda García Díez. También en El Castillo, unas manos negativas, es decir perfiladas espolvoreando pigmento rojo sobre la extremidad apoyada en la pared, han resultado tener unos 37.300 años. Podrían ser manos de hombres y mujeres neandertales.
En Tito Bustillo, dos figuras antropomorfas rojas se realizaron entre hace 35.500 y 29.600 años. En este caso, las dataciones son de la capa que sirve de base a las figuras y la que las cubre: "Es como un 'sandwich' cronológico, con la pintura entre ambas capas y sus correspondientes fechas".
Como explica Alistair Pike, "la evidencia de presencia de humanos modernos en el norte de España se remonta 41.500 años atrás, y antes que ellos estaban los neandertales. Nuestros resultados muestran que los seres humanos modernos llegaron con la pintura como parte de su actividad cultural o que la desarrollaron muy poco tiempo después, tal vez en respuesta a la competencia con los neandertales. O tal vez el arte es arte neandertal".
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