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ENTREVISTA

«El hombre del Renacimiento es hoy imposible»

  • «La tecnología hace que la vida sea más humana»;, subraya el físico Pedro Miguel Etxenike
  • «Dejar de investigar en tecnología nuclear sería una irresponsabilidad e insolidario con las generaciones futuras», sostiene el director del Donostia International Physics Center
Luis Alfonso Gámez - 17/10/2011
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«El hombre del Renacimiento es hoy imposible» Pedro Miguel Etxenike en el campus universitario de Ibaeta, en San Sebastián./ Fernando Gómez

Para Pedro Miguel Etxenike, el bienestar de la Humanidad pasa por más ciencia, por investigación de alto nivel como la que se hace en el Donostia International Physics Center, el centro de excelencia que preside. Físico de renombre internacional y premio Príncipe de Asturias de Investigación en 1998, reflexiona en esta entrevista sobre lo paradójico de una sociedad dependiente de la ciencia y la tecnología, pero con graves carencias de cultura científica básica.

-Dos días después de que Standard & Poor's bajara la calificación de la deuda estadounidense, Barack Obama destacaba que China, India y Brasil «producen más ingenieros y más científicos» que Estados Unidos.

-China ha hecho en los últimos años un tremendo esfuerzo en investigación y ha intentado crear institutos de élite según el modelo estadounidense. Aún así, no entonaría el réquiem por EE UU, que es una gran potencia intelectual gracias al sistema de instituciones de excelencia. No creo que China vaya a desbancarles pronto. Pero Obama acierta al señalar el conocimiento como una de las preocupaciones estratégicas del futuro.

-Y más en tiempos de crisis, ¿no?

-Hay dos tipos de respuesta a las crisis económicas. Uno, encabezado por Obama, Bernanke y compañía, se basa en más gasto, imprimir dinero, potenciar el consumo. El otro, el europeo liderado por Merkel, apuesta por reducir el déficit. Pero ni Obama ni Merkel han hecho hasta ahora recortes ni en educación ni en ciencia y tecnología, a diferencia de otros países.

-Como España.

-Sí. La percepción de los científicos que están tirando del carro es que, en los últimos años, estamos retrocediendo en términos comparativos en el apoyo a la ciencia por parte del Gobierno central. Afortunadamente, las instituciones vascas tienen otra visión estratégica.

-¿A qué lo achaca?

-No lo sé. Me imagino que los condicionantes en la toma de decisiones políticas son diversos. Aquí no se ha aprovechado la bonanza para reforzar el sistema. Siempre he sido partidario de, en épocas de bonanza, crear fondos de reserva patrimoniales para las universidades y centros de élite, como los que existen en EE UU. Me han solido responder que no hay dinero. El AVE a Albacete y el aeropuerto de Guadalajara demuestran que sí lo había.Ciencia y excelencia

-¿La razón no será el «cortoplacismo» de los políticos?

-Entre otras cosas. Con elecciones cada año en alguna institución, los políticos están siempre más pendientes de la siguiente elección que de la siguiente generación.

-¿Vamos a pagarlo caro?

-No se puede saber. Pero, en ciencia, el mantenimiento de los niveles adquiridos exige una gran inversión y, si no se hace, podemos pagarlo en términos comparativos. Hay una masa crítica de grupos de gran calidad que sobreviven gracias a fondos europeos y privados. Hay que tratarles de forma diferente. Es cuestión de dinero, pero no sólo de dinero.

-¿De primar la excelencia?

-Por supuesto. Es mucho mejor apostar por grupos que ya han demostrado que pueden hacer aportaciones sustanciales al conocimiento que el café para todos. A la larga, en ciencia, el café para todos lleva a posiciones de segunda, cuantitativamente importantes, pero cualitativamente no. Se hará ciencia convencional, que también es importante; pero no de vanguardia, que es decisiva.

-¿Cómo le vendería al ciudadano medio la importancia de invertir en ciencia?

-Hay tres razones para hacerlo. Toda sociedad que se precie valora la belleza del arte y debe valorar, también, el entender cómo empezó todo, que somos producto de la evolución... Eso es cultura. Además, una sociedad que fomenta la ciencia propicia la aparición de mentes innovadoras y creativas que trasladan esas capacidades al sistema productivo y nos benefician a todos. Y, en tercer lugar, por sus resultados. George Porter dijo que hay dos clases de ciencia: la que ya se ha aplicado y la que todavía no.

-Nos beneficiamos de la ciencia y muchas veces no somos conscientes de ello.

-El mundo es lo que es gracias, en gran parte, al avance científico-tecnológico. La esperanza de vida se ha multiplicado en los países desarrollados. En el siglo XVIII, Rousseau decía que el hecho de que la mitad de los niños muriera antes de los 14 años era algo que nadie iba a poder cambiar. La vida sin ciencia, sin tecnología y sin higiene era, como dijo Hobbes, sórdida, cruel y corta. La tecnología ha hecho que la vida sea más humana.Lo natural y alternativo

-Pero ahora se sacraliza lo natural.

-Ya que es el Año de la Química, hablemos de química. El otro día, estaba tomando un aperitivo con mi mujer y empecé a hablar con un grupo de personas de la mesa de al lado que nos saludaron. A uno se le escapó: «¡Pero eso es química!». Yo le repliqué que todo, desde la estructura del ADN, es química. La aspirina, que parece tan artificial, tiene su origen en la corteza del sauce. Si no fuese por la alta barrera energética al proceso de oxidación del agua y unas pocas moléculas, los humanos nos quemaríamos literalmente. Es la diversidad en la estructura y función de las moléculas lo que da poder y color a la química. La naturaleza es química. ¿Qué es natural y qué es artificial? Hemos reducido nuestra dependencia del mundo natural gracias a la ciencia. La tecnología hace posible que, un ciclón -algo natural- no produzca los mismos efectos en Nueva York que en Bangladesh.

-¿No hace falta que los científicos se mojen más y guíen a la sociedad en polémicas como la de las antenas de telefonía y ante prácticas como la homeopatía?

-Sí, claro. Me preocupa, por ejemplo, cuando se idolatran terapias alternativas que no están sometidas a ningún control y se contraponen a la negativamente calificada medicina tradicional. Yo soy partidario de la medicina científica. Otra cosa es que siempre haya margen para cosas nuevas. Sabemos muy poco y es cierto que el agua pura produce cretinismo, pero de ahí a beber de la ciénaga... Nadie ha demostrado que la homeopatía y el reiki funcionen, por ejemplo. Si una mujer tiene un cáncer de mama y le dicen que retrase el tratamiento científicamente probado en favor de terapias alternativas no contrastadas, eso es casi criminal.

-La medicina cura algunos cánceres, mientras que las llamadas terapias alternativas no curan ninguno.

-Los grandes problemas de la Humanidad -el energético, el hambre, la salud, los fundamentalismos...- no van a solucionarse con menos educación y menos ciencia, sino con más. Vamos a tener que invertir más en ciencia y tecnología para aprender a hacer más usando menos. La ciencia y la tecnología pueden resolver el problema del hambre en el mundo. Otra cosa es que los condicionantes políticos lo imposibiliten.

-Sin embargo, hay una parte de la población de los países ricos que aboga por la llamada agricultura biológica.

-No sé exactamente a lo que se refieren, pero, si eso supone la exclusión de los avances tecnológicos en la agricultura, tendría consecuencias trágicas para muchos. Con 7.000 millones de humanos, es imposible. También, cuando nació el ferrocarril, algunos decían que los viajeros se quedarían ciegos por ir a una gran velocidad.

La energía nuclear

-Uno de cada tres españoles -en el País Vasco, casi la mitad de la población- cree que toda la radiactividad es producida artificialmente.

-No es así. La radiactividad está por todos lados. Necesitamos una sociedad científicamente informada que sea capaz de juzgar con conocimiento los peligros o no de los avances científicos, y sea menos influenciable por grupos de presión y visiones demagógicas.

-Equo, un grupo ecologista, dice no a la energía nuclear por Hiroshima.

-El uso de la fisión nuclear como fuente de energía tiene ciertos riesgos, y Fukushima nos debe hacer reflexionar. Es la sociedad la que debe decidir si está dispuesta a asumirlos. Yo, desde luego, con los controles tecnológicos adecuados, sí. En el futuro, las necesidades de energía van a ser crecientes debido al tipo de desarrollo de países como China, India... y probablemente de África. Vamos a necesitar todas las fuentes de energía. No abogo por dejar de investigar en renovables, al contrario; pero dejar de hacerlo en tecnología nuclear sería una irresponsabilidad e insolidario con las generaciones futuras.

-¿Qué siente cuando hay políticos que rechazan los transgénicos, la energía nuclear o la experimentación con embriones?

-Sería deseable que la sociedad estuviese científicamente más informada para que, así, los políticos también lo estuviesen y tomasen las decisiones con realismo. Es obvio que nadie puede entender toda la ciencia y la tecnología en sus mínimos detalles. El hombre del Renacimiento es hoy imposible. Pero la gente tiene que saber cómo funciona la ciencia, cuáles son sus principios, qué es científico y qué no, cuáles son las consecuencias económicas y sociales de una u otra política... Y los científicos tienen que proporcionar a los políticos la información adecuada con las opciones y las consecuencias de cada una de ellas para que tomen las decisiones correctamente.

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